¿Es Celebrate Recovery bíblico?
- Lara Kees

- Jan 11, 2025
- 13 min read
Updated: Jan 27

Antes de adentrarnos en una crítica de Celebrate Recovery, es necesario aclarar que durante muchos años no existía una alternativa cristiana al popular programa de Alcohólicos Anónimos (AA). Muchas iglesias han utilizado este programa, y la mayoría de ellas lo han hecho con un deseo genuino de amar a Dios y ayudar a las personas. Además, existen muchas variaciones de CR, dependiendo de la iglesia, del líder individual y de las convicciones doctrinales del liderazgo local. La siguiente información se basa únicamente en mi investigación del material de Celebrate Recovery y en observaciones realizadas en las reuniones a las que asistí. El propósito de este artículo es presentar, de manera humilde y fiel, algunas de las creencias fundamentales de Celebrate Recovery y el potencial riesgo de que quienes luchan con adicciones pierdan de vista la verdadera libertad del pecado y de la adicción que se encuentra en la esperanza del evangelio.
Celebrate Recovery (CR) fue creado en 1991 por John Baker y su esposa Cheryl. John era alcohólico y había asistido a reuniones de AA, pero tenía el deseo de crear un espacio acogedor para las personas que reconociera a Jesucristo como su poder superior. John Baker compartió “una visión que Dios le había dado para un nuevo ministerio centrado en Cristo, donde las personas pudieran encontrar libertad de sus heridas, conflictos y hábitos”
John compartió su visión con el pastor Rick Warren de la iglesia Saddleback, en el sur de California. Su nuevo plan ministerial fue recibido con entusiasmo, y así nació Celebrate Recovery.
La página web de la iglesia Saddleback describe a CR como: “Un programa de 12 pasos centrado en Jesús, abierto a cualquier persona que busque libertad de sus heridas, conflictos y hábitos.”
Según la página oficial de Celebrate Recovery: “Miles de iglesias han iniciado un ministerio de Celebrate Recovery alrededor del mundo, y ese número continúa creciendo. Celebrate Recovery no solo está creciendo en iglesias, sino también en casas de recuperación, misiones de rescate, universidades y prisiones alrededor del mundo. Continúa siendo un movimiento global en crecimiento.”
(https://celebraterecovery.com/about/) Además, CR cuenta con varios ministerios complementarios:
Lugar de Celebración (Celebration place) ( for kids age 5-13 )
El Aterrizaje (The Landing) ( junior high and high school)
Celebrando la recuperación del pastor (Celebrating Pastor’s Recovery) ( CPR)
Casas de Bienvenida a veteranos (Welcome Home for Veterans)
Naciones Nativias y CR internacional (Native Nations and CR International)
La necesidad es grande, y a partir de esta información limitada podemos ver que Celebrate Recovery ha sido bien recibido y apreciado por muchas iglesias y cristianos alrededor del mundo. Pero ¿cuál es el mensaje que se está enseñando? ¿Es verdaderamente bíblico o está fundamentado en pensamientos seculares y modelos culturales de recuperación? ¿Pueden las iglesias que creen en la Biblia adoptar este modelo y, al mismo tiempo, cuidar de su gente de una manera que honre a Dios? Existen conflictos muy evidentes con las Escrituras que serán abordados en este artículo. Oro para que esto sea de ayuda al considerar la mejor opción para servir a su familia de iglesia y a su comunidad.
¿Es Jesús solo “un poder superior”?
Uno de los problemas fundamentales de Celebrate Recovery es la manera en que se presenta a Jesucristo como un “poder superior”. Aunque se afirma que Jesús es el único poder superior, esto minimiza gravemente quién es Él en realidad. Una idea muy difundida acerca de Jesús en la cultura, e incluso dentro de la iglesia, es aquella en la que lo invitamos a nuestra vida y nuestros problemas simplemente desaparecen. Este no es un concepto nuevo: un “Jesús centrado en mí” es lo que muchas personas desean. Nosotros somos el rey de nuestro propio reino y, cuando lo arruinamos, esperamos que Él venga a arreglarlo. Después de todo, yo lo acepté en mi reino, ¿no debería entonces hacerlo como yo quiero para que pueda ser feliz? Pero este NO es el camino de Dios, y este tipo de pensamiento reduce a Jesús a ser simplemente un “dios de nuestro propio entendimiento” (Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos, Paso 3). La verdad es que Dios no entra en nuestro reino para hacerlo como nosotros queremos; Él nos rescata de la destrucción de nuestro propio reino y nos traslada a Su reino, donde ÉL es Rey. 1 Pedro 2:9 dice:
“Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable.”
Jesucristo es Dios hecho carne, y nunca debemos minimizarlo a algo distinto de lo que Él es. Debemos permanecer asombrados ante el Dios Todopoderoso, humillados por el hecho de que Él nos reciba en Su reino.
“Él es el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de Su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de Su poder.” Hebreos 1:3a
“En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la Luz de los hombres. La Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.” Juan 1:1–5
En Celebrate Recovery, el énfasis se coloca en la sobriedad y la sanidad personal, más que en la esperanza que se nos da a través del sacrificio de Cristo o en la promesa de reconciliación con Dios y vida eterna. La realidad de que Dios se humilló, se hizo hombre y entró en la condición quebrantada de esta vida para salvarnos es profundamente asombrosa. Esto debería provocar una respuesta de adoración y culto, en lugar de simplemente buscarlo para que arregle nuestros problemas.
Si se deja de lado el mensaje del amor sacrificial de Jesús, la profundidad de nuestro pecado y el precio que fue pagado en nuestro lugar, Jesús queda reducido a ser solo otro “poder superior” cuya función es darnos lo que queremos.
Heridas, ataduras y hábitos
Heridas, ataduras y hábitos han sido el concepto fundamental de Celebrate Recovery desde sus inicios. La libertad de estas tres cosas es presentada como prioritaria. La esperanza y la sanidad se ofrecen a través de los 12 pasos, los 8 principios y la asistencia a CR, con Jesús como tu “poder superior”. Este modelo agrupa todas las luchas de la vida dentro de una misma categoría. Algunos de los problemas que se abordan son: codependencia, dependencia química, adicción al amor y a las relaciones, abuso físico/sexual/emocional en mujeres (junto con 12 pasos específicos para abuso físico, sexual y emocional —no recomendados si eres sensible en esta área—), salud mental, adicción al juego, adicción sexual, adicción a la comida, trastornos alimenticios, libertad del enojo, hijos adultos de familias disfuncionales y “temas mixtos” (que básicamente cubren cualquier otra área).
Aunque puedo apreciar el uso de términos culturales y etiquetas más accesibles, la Biblia enmarcaría heridas, ataduras y hábitos como sufridores, pecadores y esclavizados. Al buscar a Jesús únicamente para la sanidad de estas cosas específicas, el pecado y el arrepentimiento no ocupan un lugar central, y una comprensión bíblica del sufrimiento queda completamente descartada. Todos los creyentes son sufridores y pecadores, y pueden experimentar esclavitud; pero tratar estos asuntos como problemas genéricos puede resultar confuso y potencialmente dañino. La Escritura habla de estos temas de manera diferenciada, y siempre los conduce de vuelta al mensaje del evangelio.
Al que sufre, Dios le habla con amor y ternura
Mateo 11:28–30 “Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas. Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera.”
Juan 16:33 “Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo.”
Romanos 8:18 “Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.”
En su libro Saints, Sufferers, and Sinners, Mike Emlet dice acerca del sufrimiento:
“Existe la tentación de adormecernos en una resignación pasiva o de tratar agresivamente de arreglar lo que está mal ejerciendo todo el control y poder que podamos reunir dentro de nosotros mismos. La Escritura no modela ninguno de estos enfoques, sino que más bien nos dirige a nuestro Salvador, con quien estamos unidos tanto en Su sufrimiento como en Su consuelo.” (p. 79)
Comprender una visión bíblica del sufrimiento es crucial, porque es en este punto donde las personas pueden ser más dañadas. Al tratar las “heridas” dentro de la misma categoría que las ataduras y los hábitos, personas frágiles y vulnerables pueden resultar profundamente heridas. Quienes sufren necesitan oír las gloriosas verdades del evangelio: aunque suframos aquí en la tierra, hemos sido rescatados y redimidos, pertenecemos a Cristo y tenemos la promesa de una vida eterna sin dolor ni sufrimiento (Apocalipsis 21). Si CR toma cada situación y aplica los 12 pasos y los 8 principios de recuperación como la solución —con Jesucristo como el poder superior—, entonces la meta siempre es la libertad de tu herida, atadura o hábito. ¿Cómo encuentra esperanza para perseverar quien sufre?
Al pecador se le llama amorosamente al arrepentimiento y a la fe
“Y Jesús les respondió: ‘Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.’” Lucas 5:31–32
“Pero Dios ha cumplido así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que Su Cristo debía padecer. Por tanto, arrepiéntanse y vuelvan, para que sus pecados sean borrados, a fin de que tiempos de alivio vengan de la presencia del Señor, y Él envíe a Jesús, el Cristo designado para ustedes.” Hechos 3:18–20
“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:8–9
Jesús llama a los incrédulos a arrepentirse y creer para salvación, y llama a los creyentes a seguir arrepintiéndose. Reducir el pecado a una simple “atadura” elimina el peso de la responsabilidad y minimiza el llamado a arrepentirse y confesar el pecado. CR afirma que somos perdonados cuando creemos en Jesús, pero no reconoce plenamente a un Dios santo, la gravedad de nuestros pecados contra Él, ni la maravillosa misericordia de Dios al pagar por esos pecados mediante la muerte, sepultura y resurrección de Jesús.
Al esclavizado se le exhorta y se le llama a la obediencia.
“Para libertad fue que Cristo nos hizo libres. Por tanto, permanezcan firmes y no se sometan otra vez al yugo de esclavitud.” Gálatas 5:1
“¿No saben que cuando se presentan a alguien como esclavos para obedecerle, son esclavos de aquel a quien obedecen, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque ustedes eran esclavos del pecado, se hicieron obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza a la cual fueron entregados, y habiendo sido libertados del pecado, llegaron a ser esclavos de la justicia.” Romanos 6:16–18
“En cuanto a la manera anterior de vivir, despojarse del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, y ser renovados en el espíritu de su mente, y vestirse del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” Efesios 4:22–24
La misericordia de Dios ablanda nuestros corazones endurecidos. Cuando confiamos en Jesús como Salvador y Señor, cambiamos, porque lo amamos y deseamos agradarle. El comienzo de la libertad de cualquier hábito es un corazón transformado. Podemos mantenernos firmes, despojarnos de los viejos hábitos y vestirnos de nuevos deseos porque el Espíritu Santo vive en nosotros. Esto no es fácil; es muy difícil. Por eso Dios nos dio la iglesia: hermanos y hermanas en Cristo, y pastores y líderes fieles que nos ayuden en el camino.
Perdón
La doctrina del perdón en Celebrate Recovery es preocupante y potencialmente dañina para quienes no tienen conocimiento de Dios o tienen un conocimiento limitado. Directamente de una de sus reuniones, se enseñan estos tres principios de perdón (énfasis de ellos):
1. Perdón de Dios hacia nosotros
¿Has aceptado la obra de Jesús en la cruz?
¿Has aceptado el perdón de Dios?
Romanos 3:22–25
2. Perdón de nosotros hacia otros
¿Has perdonado a quienes te hicieron daño? Romanos 12:17–18
¿A quién perjudica más tu enojo? Te coloca por encima de otros.
Debes perdonar a “DIOS”. Sí, así es: debes perdonar a Dios.
Dios nos dio libre albedrío; todo daño causado por otros fue su elección; Dios no tiene nada que ver con nuestro sufrimiento, por lo tanto el enojo contra Dios está mal dirigido. (citan 1 Pedro 5:10 desde la CJB; LBLA: “Y después de que hayan sufrido un poco de tiempo, Él mismo los perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá.”)
3. Perdón hacia nosotros mismos
Debemos pedir a Dios que nos ayude a perdonarnos a nosotros mismos.
Si no nos perdonamos a nosotros mismos, no podemos perdonar a otros.
Reconocernos a nosotros mismos, darnos mayor respeto.
Perdonarnos y cambiar el futuro.
Los primeros dos nombres en tu lista de restituciones deberían ser Dios y nosotros mismos (Mateo 22:37–39 Y le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer y gran mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”).
El perdón de Dios hacia nosotros es, sin duda, necesario. Sin embargo, esta es la explicación más extensa del evangelio que se presenta. La cantidad de información dedicada a los otros puntos, en comparación con el perdón de Dios, revela que el enfoque no está en nuestro pecado ni en la penalidad por ese pecado.
Perdonarse a uno mismo es un concepto popular hoy en la iglesia. Proviene de terapias seculares que proponen el amor propio como la cura. Recordemos que, bíblicamente hablando, la raíz del problema humano es el amor propio, y desde el principio la humanidad ha buscado respuestas a sus problemas fuera de Dios. El problema con esta creencia es que no pecamos contra nosotros mismos; pecamos contra un Dios santo. El perdón es relacional. La necesidad sentida de “auto-perdón” es, en realidad, vergüenza. Aun después de creer en Jesús para salvación, seguimos sintiéndonos mal con nosotros mismos; pensamos que ser perdonados por Dios no es suficiente. Nos cuesta creer que Dios nos perdone por completo. La hermosa verdad es que Cristo llevó nuestra culpa y nuestra vergüenza en la cruz. “Consumado es”, dijo Él (Juan 19:30). Esta verdad es profunda y, a veces, tarda en asentarse en nuestros corazones. Pero Jesucristo es nuestra bondad y nuestra justicia, y como creyentes, cuando Dios nos ve, ve a su Hijo perfecto. Algunas personas tienen pasados terribles, llenos de dolor y sufrimiento; aun así, Dios nos ve y nos conoce (Salmo 139), nos llama Sus hijos (1 Juan 3:1) y nada puede separarnos de Su amor (Romanos 8:38–39). Esto cubre la vergüenza y elimina la necesidad del auto-perdón.
Lo más grave es enseñar que debemos perdonar a Dios. Esto implica que Dios ha cometido un error o ha pecado y necesita perdón. No olvidemos: el perdón es relacional; pedimos perdón cuando pecamos contra alguien. Si creemos, como afirma claramente la Biblia, que Dios no puede pecar (1 Pedro 2:22; 1 Juan 3:5; Hebreos 4:15), esta idea es fundamentalmente antibíblica. David Powlison lo expresa así:
“La persona que realmente enfrenta su enojo contra Dios mediante el arrepentimiento y la fe ya no se sentirá enojada con Dios. Sentirá una gratitud abrumadora porque ha encontrado perdón, no porque haya concedido perdón… El corazón que se arrepiente y cree no se conformará con una tregua incómoda entre los sufrimientos pasados y una disposición presente a tolerar cierta relación con Dios. El corazón creyente hallará verdad, gozo, esperanza y un amor indecible.” (David Powlison, “Anger at God”, Journal of Biblical Counseling 30:2; 2016)
Para poner en perspectiva la comprensión del perdón en Celebrate Recovery, consideremos una oración de ejemplo de una joven que cree que debe perdonar a Dios por su dolor. Es su primera vez en CR, no conoce a Jesús, pero tiene un deseo genuino de buscar a Dios:
Dios,
Me cuesta mucho entender por qué pasan cosas malas todo el tiempo. Estoy cansada de sentirme triste y ansiosa. Se supone que debo creer en Jesús y aceptar Tu perdón, pero no estoy segura de qué significa eso. Creo que Jesús murió por mis pecados, pero lo que me pasó no fue realmente mi culpa, así que creo que necesito perdonarte. Me dijeron que tampoco fue tu culpa y que no quisiste que pasaran cosas malas. ¿Estabas demasiado ocupado para ver lo que estaba pasando? Todos cometemos errores; te perdono por eso. Entonces, como yo te perdono y tú me perdonas, ¿todo está bien ahora? ¿Me ayudarás a perdonarme a mí misma? Amén
¿Ves cuán dañino puede ser esto? Esta oración surge directamente de los conceptos de perdón enseñados por Celebrate Recovery. Ofrecer falsa esperanza y falsa salvación es una ofensa grave delante de Dios. Como seguidores de Cristo, somos responsables de cómo enseñamos la Palabra de Dios. En el libro de Job, cuando Job y sus amigos cuestionan a Dios y Sus caminos, Dios responde así:
“Ahora ciñe tus lomos como un hombre, y Yo te preguntaré, y tú me instruirás. ¿Dónde estabas tú cuando Yo echaba los cimientos de la tierra? Dímelo, si tienes inteligencia. ¿Quién puso sus medidas?—ya que lo sabes.” Job 38:3-5
En otras palabras: ¿quién crees que eres?
Hermano cristiano, no podemos pasar por alto esto. Dios no es un “poder superior” que invocamos para quitar nuestras heridas, hábitos y ataduras. Nuestro Dios es soberano, santo y justo. Es el Creador del universo. No miente, no duerme, siempre está cerca, es perfecto en todos Sus caminos y vendrá en juicio. Debemos anunciar a quienes luchan con adicciones las buenas nuevas de Jesucristo como Salvador y Señor. Nada es más importante que la verdadera salvación de sus almas.
“Haya, pues, en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.” Filipenses 2:5–11
El mensaje del evangelio es una responsabilidad que debe compartirse correctamente. La libertad de la adicción no es la mayor necesidad; la libertad y el perdón del pecado sí lo son. Quienes creen en Jesús son hechos nuevos, reciben un nuevo corazón y nuevos deseos. ESTA es la mejor noticia para un mundo perdido y herido. La iglesia debe confiar en proclamar la verdad de la Escritura: hay poder en la Palabra de Dios. No necesitamos los conceptos del mundo para traer ayuda y esperanza. Una presentación compasiva de la verdad sobre nuestra condición y de las buenas nuevas de lo que Jesús logró en la cruz transforma vidas.
Si esta comprensión de Jesús es nueva para ti, por favor contáctanos. Nos encantaría compartir contigo las buenas nuevas de Jesucristo y ayudarte a conectarte con una iglesia en tu área.
Si tu iglesia desea iniciar un ministerio y reuniones de Recovering Hope, puedes obtener más información aquí.
La autora: Lara Kees es Consejera Bíblica Certificada por ACBC y sirve como enlace eclesial para Hope for Addiction.


